Relaciones Públicas: El Riesgo Reputacional

El Riesgo Reputacional

El entorno empresarial actual se caracteriza por una sospecha permanente sobre las empresas, un acceso inmediato a la información vía Internet: la sociedad transparente, el activismo creciente de “grupos de interés” crecientemente organizados, demanda creciente de transparencia, ética y buen gobierno y responsabilidad social, y sensibilidad creciente hacia la marca y los riesgos que genera sobre ella este nuevo entorno.

El riesgo reputacional tiene la singularidad de que no es exclusivamente interno a la gestión de las entidades, sino que es la valoración externa por un tercero la que convierte un riesgo o incidencia en una amenaza o daño real para la reputación, con un impacto difícilmente predecible en términos cuantitativos.

La gestión del riesgo, como cualquier actividad, debe estar al servicio de la generación de negocio y la creación de valor. El Riesgo Reputacional se ha colocado en un lugar prioritario de la agenda de las grandes organizaciones. Constituye una amenaza evidente, pero su gestión se considera también como una de las mayores oportunidades de creación y protección del valor.
Un elemento prioritario para cualquier compañía es la adecuada gestión del riesgo de reputación, mediante sistemas de identificación, evaluación y control de los diferentes eventos que pueden afectar negativamente a la imagen y al valor de la entidad. Esto es complejo porque, esencialmente, el riesgo de reputación depende de la percepción de los diferentes stakeholders, por lo que su control implica desarrollar una nueva visión de gestión de los riesgos.

Un Riesgo se convierte en Reputacional cuando incide negativamente en la percepción de un Stakeholders relevante o de un Grupo activista con capacidad de influencia

¿Cuáles son los factores clave en la gestión del Riesgo Reputacional?

Identificación: Evaluación objetiva y rigurosa de las fuentes potenciales, internas y externas, de riesgo reputacional. Probablemente la mayor amenaza externa para la Reputación reside en la propia organización, y es su incapacidad para analizar el entorno, comprender cómo puede afectar y como va a evolucionar.

Valoración: Consiste es la valoración cualitativa y cuantitativa de los riesgos identificados para evaluar cómo pueden afectar a la organización. El gran reto actual es lograr la cuantificación de las perdidas –esperadas y no esperadas- conectadas al riesgo reputacional, hoy basada en modelos tradicionales –probabilidad e impacto-, y que deben evolucionar a modelos cuantitativos. En este sentido, existe una vía muy prometedora conectada a los modelos de capital económico.

Gestión: El Riesgo reputacional requiere modelos que sitúen su gestión en aquellas unidades y ámbitos con un papel protagonista, ya sea por su incidencia en la generación o por su capacidad para garantizar su control y mitigación.

Mitigación: Las organizaciones necesitan disponer de modelos de gestión ágiles que garanticen la mitigación de daños cuando un riesgo reputacional se convierte en algo real. Esto implica disponer de planes contratados de contingencia y de gestión de crisis que garanticen la minimización de cualquier impacto reputacional

A pesar de todo lo mencionado en este artículo, son pocas las organizaciones que han dispuesto de alguna estrategia para combatir el riesgo reputacional. Sin lugar a dudas trabajar sobre el riesgo reputacional se asegura y agrega valor a las empresas.

Información contenida en el Foro de Reputación Corporativa.

La Comunicación de CRISIS


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